¿Qué define ser latinoamericano? Un sinfín de conceptos se aproximan en estampida, deseosos de encabezar el imaginario del espectador. Conceptos referentes a los pueblos originarios, como la cosmovisión, o al colonialismo, como el criollismo. Imposible no pensar en los 200 años de independencia o en la globalización, ya sea a escala regional o mundial, a la especie humana le cuesta resolver interrogantes sobre su identidad, que vienen desde antes de la escritura. Tal vez, sea esta necesidad de control absoluto totalmente alejada de la realidad, por la cual construimos gigantes de arena prestos a desplomarse.
En la obra de Fernando de Szyszlo encontramos patrones claramente visibles referentes al indigenismo, pero tratados desde una estética moderna. Esta práctica fue definida por su autor y su círculo cercano como Ancestralismo, un claro ejemplo de apropiación pero con la sinceridad de teorizar el desconocimiento de la profundidad o el génesis de estos conceptos. Llevándolo a un análisis macro-teórico lo podemos relacionar con el concepto de Liminalidad desarrollado por Van Gennep y posteriormente por Víctor Turner. Este concepto nos acerca la idea de umbral, un limbo entre algo que se ha ido y algo que está por llegar, es decir un espacio transitorio. Su Trascendencia nos concede cierta apertura a la evolución de definiciones, a la ambigüedad que genera el entendimiento subjetivo, posicionándonos literalmente en el límite o la frontera del conocimiento.
Para generar un revisionismo de lo propuesto por De Szyszlo, esta posición limítrofe es idónea y nos ayuda a comprender imparcialmente la influencia eurocentrista en la obra latinoamericana, en la cual confluyen procesos de identificación históricos como el de los muralistas mexicanos que fueron de trascendencia especialmente regional pero estimulada por el pensamiento del Trotskismo que vino de Rusia. Es innegable también la necesidad de exportar en el sector artístico, siendo lo exótico de lo regional una de las mejores herramientas para vender al mercado extranjero. Esto último puede ser uno de los motivos principales por los cuales De Szyszlo logro esa trascendencia internacional con su obra, masticando y moldeando el producto indígena en algo amigable para el mercado internacional.
Ahora desde la virtualidad, me vuelvo a cuestionar, ¿Qué es ser latinoamericano? Teniendo como herramienta principal la creación digital y como mercado el vasto mundo virtual, ¿Cómo plasmamos la identidad latinoamericana ampliamente golpeada a través de la historia? Es una brecha que intentaremos reducir en la labor artística, sin la pretensión de elaborar nuevos ismos, y asumiendo y ejerciendo la efectividad de la Liminalidad. Desde la subjetividad y la apertura a cambiar, desde el estudio de lo pasado y la tendencia de nuestro tiempos a las proyecciones mediante estimaciones, estadísticas, cálculos con bajo margen de error. Es este contexto que aprendemos y utilizamos los avances de la ciencia, logrando la creación de limbos establecidos en espacios virtuales medidos por gigabytes, así como lo es el lienzo, o la expectativa de vida del latinoamericano.
Una base ancestral construida por su propia esencia, transformada y manifestada en un espacio donde la atmósfera guarda lo desconocido. Indicios de un hábitat olvidado, pero aún latente.
Nacimiento de origen femenino, una identidad que empieza a florar con formas abstracta con el potencial de ser aprovechado y redescubierto.